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El Montañeros CF cambia oficialmente su nombre por el de Atlético Coruña Montañeros


Fútbol Base

El prebenjamín del Atlético Coruña disputó la Polvorín Cup.
Temporada: 
2015-2016
Delegación: 
Santiago
Provincia: 
A Coruña
Semana: 
31
Año: 
2016

Pasaron varias temporadas desde la llegada del nuevo presidente, un Luis Cousillas que ha logrado sanear el club a base de trabajo y buen hacer. Los de la Plaza de A Cubela cogen aire y ya se posicionan para intentar volver a reinar en A Coruña.

Todavía está en la cabeza de todos los aficionados al fútbol gallego, aquella fatídica temporada 2011/2012, donde el primer equipo del Montañeros CF descendió a Tercera División, tras haber hecho historia en el grupo primero de Segunda División B, donde se mantuvo varios cursos, siendo la primera vez que un club modesto de la ciudad de A Coruña alcanzaba tales cotas.

Con Fausto Vázquez en la presidencia, el entonces club, vinculado al Banco Gallego, contó con un juvenil de División de Honor que se convirtió con el paso de los años en un clásico de la categoría, habiendo pasado por la casa chicos como Lucas Pérez, demoledor delantero que el Deportivo dejó pasar en su momento, algo extraño y que el entonces presidente jamás logró acertar a entender. Que razón tenía el zorro de Arzúa, que gran visión tenía de esto del balompié y cuanto hizo por un club que lo encumbró a la gloria, para posteriormente golpearlo sin piedad.

Y es que el Monteñeros pasó de la Tercera Autonómica a la Segunda División B del fútbol nacional, sus equipos de base militaban en las máximas categorías, todo era una fiesta y una maravilla. El complejo futbolístico de Elviña parecía un coto privado de uniformes blanquillos con la publicidad del Banco Gallego. El color blanco se puso de moda y hasta por momentos había quien se atrevía a compararse con los que vestían de blanquiazul, primer gran error, pues discutir al Depor en esta ciudad te lleva a creerte cosas que no se asemejan mucho a la realidad. Tampoco la relación con el resto de clubes de A Coruña era fluida, por no decir que era muy tormentosa o nula, lo que obligó a los de A Cubela a abandonar la A.F.A.C, asociación de los clubes coruñeses. El no tener una escuela potente en el fútbol-8 llevaba a los blanquillos a intentar llevarse a los jugadores del resto de equipos, daban igual las maneras, valía todo, lo importante era el fichaje.

Las campañas pasaban y las dificultades crecían, empezando a generarse las primeras deudas, esas que con el paso del tiempo se fueron incrementando e incrementando, hasta llegar a un momento de ahogo, que llevó a la entidad a renunciar al equipo senior, justo tras el descenso a Tercera División, en el curso 2011/2012.

Fausto Vázquez, un luchador insaciable, intentó la regenaración, o más bien evitar la caída profunda del fútbol base, algo que se hizo muy complicado tras el descenso del equipo juvenil a Liga Nacional, en el curso 2012/2013. En ese momento el “Monta” pasó a ser un club más de la ciudad, ya no era el “supuesto” trasatlántico” con el que sólo podía el Depor, ya no gozaba de la simpatía de niños y padres, ya no era algo fuera de serie jugar allí. Diferentes deudas acumuladas dificultaban más las cosas y una de las primeras consecuencias fue la perdida de derechos de privilegio en el campo de fútbol de Elviña, donde pasaron de ser los “dueños”, a ver como tenían que abandonar las instalaciones casi al 100%. Lo que se le consintió a este club en ese complejo deportivo es otro de los casos que nunca aceptaron el resto de conjuntos de A Coruña.

Las cosas no mejoran y el por entonces presidente comienza a planear la idea de un traspaso de poderes y de retirarse del fútbol, o al menos de la primera línea. Fausto se había cansado de lidiar con AFAC, Concello, Diputación, Xunta y demás instituciones públicas y privadas, en busca de ayudas que no llegaban y que le estaban haciendo perder salud.

Donde el Montañeros nunca llegó a instalarse fue en el corazón de los coruñeses, tal vez por la prepotencia mostrada por momentos, tal vez por no respetar a clubes de la talla de Ural, Victoria, Orillamar o Calasanz, tal vez por ir a quitarles lo que era de ellos, casi siempre en forma de jugadores y teniendo a los equipos en la misma categoría que ellos, a excepción del juvenil A, principal arma de marketing para que padres e hijos perdiesen la cabeza del todo en busca de no se sabe todavía qué, sobre todo cuando hablamos de alevines, infantiles y cadetes.

Al comienzo de la campaña 2013/2014, el Montañeros lo pasa muy mal para poder confeccionar los equipos, nadie confía en el proyecto blanquillo, da igual que el Cadete A esté en División de Honor, no importa que el primer juvenil estuviese en Liga Nacional. La realidad decía que padres y futbolistas esquivaban todo lo que llevara la palabra Montañeros. El esperpento fue de semejante calibre, que el primer juvenil fue gestionado por José Ramón González, en vez de por el club. Ni con esas consiguió salvar la categoría y eso que tanto técnico como jugadores hicieron milagros con una plantilla sumamente corta, en la que había jugadores de todas las edades y en la que fueron una de las sensaciones del campeonato en cuanto a juego, no teniendo fuerzas en el tramo final de campeonato y cayendo arrastrado a Liga Gallega, tras una última jornada fatídica que le hizo ocupar zona de descenso por única vez en la temporada, tras haber caído arrastrados diferentes conjuntos de División de Honor. Los cadetes también se van ese año a Liga Gallega, mientras que los infantiles tampoco pueden aguantar la categoría y descienden a Primera Autonómica.

La situación era caótica y la opción de disolver el club comenzaba a tomar forma de manera más que seria, sobre todo por la deuda acumulada, “enorme” para ser un club en ese estado y no tan grande si miramos todo lo alcanzado por la entidad y la mala suerte que tuvieron por momentos, además de caerse mucho dinero de patrocinios incumplidos, otra lacra que debe desaparecer cuanto antes del fútbol, aunque si lo analizamos, casi es imposible mirando la sociedad en la que vivimos, donde el gobierno sólo fomenta la trampa y la forma de obtener beneficio a base de métodos que te eximan de culpa sino pagas.

Cuando todo parecía perdido, sin que a nadie le importase lo más mínimo el "Monta", sin afición potente detrás, sin nada que llevase a los blanquillos a poder llegar a la tranquilidad, sin equipos en las máximas categorías, con una deuda considerable, con una escuela de fútbol-8 hundida, casi sin niños, en una situación caótica, aparece Luis Cousillas.

El que fuera director general del Real Avilés en el curso 2013/2014, habiendo clasificado al equipo para la fase de ascenso a Segunda División A, se interesa por el club coruñés y tras diferentes reuniones, el coruñés decide embarcarse en un proyecto en su casa.

La ídea del nuevo mandatario era clara. Luis quería un club de fútbol para formarse con los mejores técnicos, con la mejor metodología de trabajo, con las mejores relaciones con las instituciones y resto de clubes, con los pies en el suelo, sin prisa pero sin pausa y con una premisa inicial innegociable, pagar todo lo que el club debía. A partir de ahí, intentar llegar con los equipos de base a las mejores categorías y consolidar un conjunto "senior" en una categoría acorde a las posibilidades del club, para que los chicos que salen de juveniles puedan tener su respectiva salida. Otro de los grandes objetivos de Luis Cousillas y su junta directiva es que el nombre del club lleve la palabra Coruña y también la palabra Montañeros, como síntoma de que es un club nuevo, continuidad de un histórico.

De esa forma y tras dos años luchando contra la deuda del antiguo “Monta”, los coruñeses hacen frente a todos los pagos y desde este mismo verano son un club saneado al 100%, consintiendo la Federación Gallega un cambio en la nomenclatura, cosa que con deuda no está permitido realizar. Así, es ya oficial que el club pasa a llamarse Atlético Coruña Montañeros.

En el plano deportivo, el presi tiene su hombre de confianza en Pablo Fernández, ex jugador del Deportivo B y gran experto en temas de fútbol de formación. Tras trabajar muchos meses en la sombra, Pablo llegó al Atlético Coruña hace ahora mismo año y medio y su mano ya se ha notado, y vaya si se ha notado.

En cuanto a los equipos, el Infantil A consiguió recuperar la Liga Gallega en sólo una campaña, algo que parecía imposible, mientras que los conjuntos de cadetes y juveniles se han clasificado en la parte alta de Liga Gallega, siendo de los favoritos al ascenso en la nueva temporada. Por si fuera poco, Pablo también la logrado confeccionar buenas plantillas con unos conjuntos B que comienzan a tomar forma de nuevo con jugadores del año natural en las respectivas generaciones.

No debemos olvidar tampoco que la escuela de fútbol-8 del antiguo Montañeros nunca fue de las potentes, nunca fue de las mimadas de verdad, ni de las que destacaban por calidad y número de jugadores, ahí siempre estuvo su principal carencia, algo que el máximo mandatario deportivo del Atlético Coruña no quiere que se repita y para ello ya se ha puesto manos a la obra, habiendo crecido ya mucho en la última campaña y esperando un salto importante de calidad con los conjuntos de la temporada 2016/2017, de los que se espera muchísimo, incluso la clasificación para algún campeonato gallego, lo que en casa Monta no sucede desde hace muchas temporadas y solamente en categoría alevín, cuando sonaba la flauta.

Por último, el crecimiento del Atlético Coruña Montañeros se puede ver, también, en el equipo senior, el cual viene de conseguir el ascenso a Primera Autonómica de la mano del joven Darío Cotelo, uno de los entrenadores con más futuro del balompié autonómico y que ya sueña con la Regional Preferente, pues los de la Plaza de A Cubela están fichando de auténtico lujo, con chicos de la talla de Óscar la Magia o Kuman Santiso, jugadores de mucho nivel, con calidad suficiente para poder jugar en equipos de categoría superior.